viernes, 29 de julio de 2011

DOS GRANDES DE JEREZ


Durante el último tercio del siglo XIX y primeros del XX, Jerez de la Frontera sigue siendo vivero de sobresalientes artistas flamencos que ponen de relieve en los escenarios de teatros y cafés cantantes los valores del arte de su tierra, continuando las estelas marcadas por las escuelas que ya hemos comentado.
Y, en medio y sobre todos, los que se estima como los dos más grandes cantaores de todas las épocas: el payo D. Antonio Chacón y el gitano Manuel Torre. Con ellos Jerez entrega al arte flamenco un maestro jamás igualado y un intérprete genial, con la particularidad de que ambos son además importantes creadores de estilos. Suele decirse, que con tan solo enunciar sus nombres se resume la magnificencia del cante flamenco.






Don Antonio Chacón:



La figura portentosa de D. Antonio Chacón, como uno de los grandes y más completos cantaores no solo de su época sino de toda la historia, siendo reconocido por intelectuales, el pueblo, los aficionados, la aristocracia y todos aquellos que tuvieron sensibilidad para asimilar su arte, llamado por Tomás Borrás el "Papa del cante". Cantaor redondo, y más completo bien por su dominio absoluto del compás, emotividad, portador artístico musical técnica y amplio conocimiento del flamenco.
De un origen humilde, por su condición humana, su gran defensa, recopilación y divulgación del flamenco, se hace acreedor en lo artístico y en lo personal, al tratamiento de Don, cuyo reconocimiento desde el Rey para abajo, se le otorga como la mejor recompensa. Antonio Chacón nace el 16 de Mayo de 1.869, en Jerez de la Frontera, ayudándole a su padre desde pequeño a remendar zapatos, costándole varias regañinas por su afición al flamenco, ganándose sus primeras perras en los bautizos, animándole en su barrio a seguir la profesión de cantaor. Por Andalucía actúa con los hermanos Antonio y Javier Molina, cantaor y bailaor, varios Meses, presentándosele una ocasión de cantar con Enrique el Mellizo y Joaquín Laserna, Dos grandes cantaores del momento, causa tan buena impresión que el Mellizo le contrata Para cantar con él en el café cantante del Perejil, en las fiestas gaditanas del año 1.886. Silvério le contrata en su café sevillano de la calle Rosario, el más famoso de Sevilla, escenario por donde desfilaron los mejores figuras del cante, el toque y el baile, y Chacon al actuar se dice que "llegó y acabó con el cuadro.


Era tal su fama, que Fernando de Triana en su libro Arte y Artistas Flamencos, Madrid, (1.935), cuenta que todos los notables artistas de la época, prescinden de sus derechos, cantando por delante de él, siendo así escuchados y aplaudidos por el público, ya que cuando Chacón terminaba de cantar el salón se desalojaba hasta la próxima actuación. Era tal Concurrencia de público en sus actuaciones, que a las cuatro de la mañana parecía que era las diez de la noche, no moviéndose nadie de su asiento hasta que Chacón no terminaba el espectáculo. Era tal el silencio del salón que solo se interrumpía en algún tercio del cante, por la voz del gran Silverio murmurando en voz baja ¡qué bárbaro!, ¡que bárbaro!, esto hacia que cientos de personas de toda clase mantuvieran un silencio sepulcral para no perder una nota ni un detalle de su estilo sublime y sentimental raro y poco conocido. Ocho meses canta Chacón en el café de Silverio, cantado después un mes en Málaga, volviendo después al café del Burrero salvando la clientela del salón.
Por Andalucía compite con las más grandes figuras, transforma gracias a su fama, la forma de vestir de los artistas, prestándole señorío y elegancia. Chacón debuta en Madrid en 1.889 en el Café del Puerto, cantando después en el Café de Fornos donde conoce al tenor Gayarre, quedando entusiasmado por el cante de Chacón.
En Málaga canta en el café de Chinitas, teniendo una pasión amorosa con una aristócrata, cantando muy poco en público durante ese tiempo, aprovechándolo para estudiar varios cantes, instruirse culturalmente, estudia los matices melódicos de varios cantes y conoce a viejos cantaores. Vuelve a Sevilla y actúa por toda la geografía española, escribiendo de él Núñez de Prado: sobre vel vestilov de Chacón, enseñoreado del alma popular, llegando a interpretar hasta tal punto esa alma, que es rara en Andalucía donde se llega escuchar otro "malagueño" que el suyo.



La presencia de Chacón en las fiestas era continua, existiendo testimonios de sus éxitos, de finales del siglo XIX. En Madrid centra sus actuaciones en los Gabrieles y en el café del Fornos, viajando desde Madrid a toda Andalucía y otras regiones de España.
Embarca para América en 1.914 donde hizo cerca de treinta actuaciones, unas de ellas en el teatro de San Martín de Buenos Aires. De regreso a Madrid convierte a los Gabrieles en el colmao de moda, asistiendo toda la aristocracia, sucediéndole lo mismo años más tarde en Villa Rosa, siendo solicitado para homenajes, recepciones de reyes, etc.
Preside el Concurso de Cante Hondo de Granada, en 1.922, siendo invitado al año siguiente como artista del concurso que se celebra en Huelva, donde cobra la fabulosa cantidad de 2.700 pesetas.
Con motivo de la visita de los reyes de Italia, participa en dos recitales, alternado con Pepe Marchena, Escacena, Pastora Imperio, Manolo Pavón, Montoya y Habichuela. Inaugura en 1.925, el Patio Flamenco del Hotel Alfonso XIII de Sevilla, así mismo canta en el Palacio de Las Dueñas, de los Duques de Alba, ante los reyes y toda la aristocracia europea.
Más tarde se presenta en el Teatro Novedades de Madrid, y el 24 de Agosto entrega la Copa Pavón, premio de un concurso convocado por el Teatro del mismo nombre a Manuel Vallejo. Con el empresario Vedrines realiza unas giras, actuando en todas las plazas de toro de España, enfermando al poco tiempo, muriendo en su domicilio de arteriosclerosis, el 21 de Enero de 1.929.
Don Antonio Chacón hace la aportación artística más importante al flamenco, que jamás se haya realizado. En los cantes sin guitarra demuestra ser el cantaor más completo, aun a pesar de que para muchos tenga una marcada condición gitana. Nos lega varias tonás, desapareciendo con él la debla primitiva. De siete siguiriyas consta el legado musical que personalmente nos deja Chacón en su discografía analizadas en el libro Vida y Cante de
Don Antonio Chacón, (Córdoba), siendo discípulos de grandes siguiriyeros, como Silverio, Salvaorillo, Manuel Molina, Curro Dulce, el Mellizo etc. El cante por Soleá conocía las de Cádiz, Triana, de la Serneta, así mismo le da al Polo y a la Caña una dulzura y una cuadratura musical perfecta, haciendo lo mismo con la Petenera de Medina el Viejo.
Decir Chacón por Malagueñas es decirlo todo, revolucionando y jerarquizando ese cante, siendo su mejor intérprete. En los cantes por Granaina y el fandango de Granada, como realmente era un cante que le venía corto, su temperamento inquieto y su condición musical le impulsaron a desarrollar la base de este cante para crear otro estilo de más valor artístico al que llamó media granaina, imponiendo el nombre en la nomenclatura flamenca. Otro cante impuesto fue la Cartagenera, acabando con el provincialismo de los cantes levante indo con la Malagueña.


Manuel Torres:




Con este nombre artístico, fue llamado Manuel Soto Loreto, nacido en Jerez de la Frontera en 1878 y falleciendo en Sevilla en 1933. El sobrenombre de Torre lo heredó de su padre, también cantaor que era natural de Algeciras y por ser de alta estatura le apodaron El Torre. También fue conocido por El Niño de Jerez y Niño de Torres, y anunciado en la prensa con su nombre escrito como Manuel Torres o Manolo Torres, creyéndose que su apellido era ese.
Sus principios fueron en los cafés cantantes que por esa época existían en Jerez como La Vera Cruz y La Primera de Jerez, pero su gran salto artístico lo dio al debutar en Sevilla en el año 1902, a partir de ese entonces sus actuaciones se sucedieron por toda Andalucía hasta que en 1909 formó parte del elenco del Madrileño Café del Gato.
Desde ese año sus actuaciones en Madrid fueron numerosas, por esos años Madrid fue una plaza esplendorosa para los cafés cantantes como el famoso de La Magdalena, también paseó su arte por Barcelona en donde actuó en el llamado Villa Rosa que era regentado por el famoso guitarrista Miguel Borrull.
En 1922 participa como figura invitada en el Concurso de Cante Jondo de Granada, donde volvió al año siguiente para intervenir en el festival que se celebró en el Palacio de Carlos V, en compañía de La Niña de los Peines. Por esa época a un empresario se le ocurrió la idea de llevar el arte flamenco a grandes escenarios, poniendo como gancho artistas muy populares, de esa manera Manuel actúa dos veces en la plaza de Toros de Huelva nada menos que junto a Don Antonio Chacón, El Gloria, Manolo Caracol, Pepe Marchena, Niño Medina y otros destacados intérpretes.


En 1926 en el Teatro Pavón de Madrid, en un festival homenaje a Manuel Vallejo le entregó La Llave de Oro del Cante. Fue llamado el Rey del Cante Gitano anunciándolo como el único que no puede ser imitado. Falleció el día 21 de Julio de 1933 y su entierro fue costeado por su compañero Pepe Marchena.
Después de muchos años de olvido, aunque siempre se habló de él con admiración, en 1959 a instancias de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, el Ayuntamiento de su ciudad natal, colocó una placa para honrar su memoria en la casa donde nació, en la calle Álamos núm. 22.
La Peña Flamenca Juan Breva de Málaga en colaboración con la Cátedra de Flamencología de Jerez y las emisoras de Radio Juventud de Málaga y Radio Guadalquivir de Sevilla, le dedicaron un homenaje en el Teatro Cervantes de Málaga y en el que participaron grandes artistas como Diego Clavel, Manuel Mairena, José Menese, El Chocolate, Antonio Mairena, Curro Malena, Antonio Canillas, Pepe de la Isla, El Cartujano, Gitanillo de Vélez, Agustín Núñez, El Galleta, Ángel de Álora, Manuel Cano, Ángel Luis Cañete, Chico Melchor, Manuel Liñán, Paco del Gastor y Pepe Habichuela.
En 1978, al cumplirse su centenario, la Cátedra de Flamencología de Jerez en colaboración con el Ayuntamiento y otros organismos públicos, crearon una comisión nacional cuyo comité lo presidió Juan de la Plata para conmemorar la efemérides con diversos actos y en los que se destacaron los siguientes: conferencia de Juan de la Plata sobre el tema "Manuel Torre, su vida y su cante" que se llevó a cabo en la Peña Flamenca Los Cernícalos y en el salón biblioteca del Museo de Arte Flamenco, ilustrada con testimonios y documentos sonoros y el pregón del centenario que estuvo a cargo del poeta Manuel Ríos Ruiz, con la lectura del poema "Razón, vigilia y elegía de Manuel Torre", para este acto se eligió La Plazuela, lugar cercano a la casa donde nació el artista.
Este mismo pregón se repitió en Madrid, esta vez ofició como presentador Juan de la Plata y tuvo lugar en la Fundación Ruiz-Mateos y el acto finalizó con un recital de cante y toque interviniendo María Vargas, El Sordera y Parrilla de Jerez.
Fueron incontables los homenajes que se le hicieron en su centenario, desde Rondas Poéticas hasta Juegos Florales participando en ellos los más importantes poetas del Arte Flamenco. En Sevilla se celebró una Misa Flamenca, en la Basílica de La Macarena, cantada por Manuel Mairena, Luis Caballero y Naranjito de Triana con el tocaor El Poeta. En 1983 la Junta de Andalucía convocó un certamen periodístico en su memoria, el premio lo obtuvo Juan de la Plata.Acompañado por las guitarras de Miguel Borrull Jiménez y Habichuela principalmente, Manuel Torre grabó en disco veinticinco cantes, sobre todo seguiriyas y soleares, también fandangos, bulerías, malagueñas, tangos, tarantas, saetas, los campanilleros, zambra, farruca y peteneras, muchos de los cuales han quedado como prototipo de su escuela cantaora, convirtiéndose en ejemplo del estilo para sus seguidores.



La personalidad de Manuel Torre, tanto en lo artístico como en lo humano, ha dado lugar a una aureola fascinante alrededor de su figura convirtiéndola en mítica del arte flamenco, a lo que han contribuido nombres tan importantes como Federico García Lorca, quién le dedicó su poema "Viñetas Flamencas" de quién dijo, A Manuel Torre, Niño de Jerez, que tiene tronco de Faraón, el inmortal poeta también escribió lo siguiente sobre él "Manuel Torre, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido" Y "Cada arte tiene, como es natural, un duende de modo y forma distinta, pero todos unen raíces en un punto donde manan los sonidos negros de Manuel Torre, materia prima última y fondo común incontrolable y estremecido de leña, son, tela y vocablo."
Necesitaríamos horas y horas para escribir todo lo bueno sobre su arte , personalidad y hombría de bien que han contado todos los que lo han conocido, tanto en su vida personal como compañeros artistas. Aficionados decían que escucharlo cantar por seguiriyas ponía la carne de gallina, que el escalofrío recorría los nervios del cuerpo con la más intensa emoción porque aquel hombre tan hombre lloraba y hacía llorar, pero era en las juergas intimas donde se escuchaba el verdadero cante de Manuel Torre. En la narración de su vida que hace Manuel Ríos Ruiz, dice lo siguiente:
"Bastantes artistas y aficionados coetáneos de Manuel, entre ellos mi tío abuelo materno Francisco Ruiz Holgado, taxista de muchas juergas flamencas - el primero que hubo en Jerez - mi padre y su tío Curro El Pavo, José y Manuel Junquera, gitanos de Santiago y buenos soleaeros aficionados, Tío Parrilla, mi pariente Perico Monturque, etc., cuantos le escucharon me dijeron siempre que no me fijara en los discos de Manuel Torre, porque no tenían nada que ver, ni por asomo, con su grandiosidad cantaora en una noche de inspiración. Sin embargo, en algunos momentos de su discografía se vislumbra, al menos para mí, su genialidad, la causa de ser un mito partiendo de la realidad."