Realmente Madrid ofrece una gran agenda a veces poco
aprovechada.
Hoy éramos poco en el Villa Rosa, pero el espectáculo
apuntaba muy alto.
El espectáculo digno de mención, el cante de Ismael de la
Rosa con la guitarra de Fernando de la Rúa fueron espectaculares, digno de
reflejar digno de hacer una mención de ellos, un cante con corazón y
sentimiento en la voz de Ismael y un toque personal y autentico, con disfrute
no solo del publico sino también de él mismo, se le notaba en la cara.


Y Marcos Flores, que decir de un bailaor que igual baila para
1.000 personas en el mayor de los tetaros que para 20, si es un grupito de
pocos. Porque su arte no tiene número, su arte es descomunal, baila porque lo
siente, porque lo vive, porque debajo de sus pies está un escenario de tablas
que dice, -báileme- y Marcos le baila. Sorprendente su soleá, esa que con velos
negros hace sentir en el alma el estremecimiento mismo de un cante sentido.
Enhorabuena Marcos.
Enhorabuena a los cincos.
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