Ayer sábado, decidí irme a Las Tablas a ver a Jesús Fernández y posteriormente irme a Casa Patas a ver a José Barrios.
Dos veladas grandes y muy diferentes a la vez.
Las Tablas y Casa Patas, como siempre tan atentos y agradables, desde la dirección hasta el personal que allí trabaja, no tendré palabras para agradecérselo.

Por soleá, fue el baile de Jesús Fernández, hechuras de baile grande, bailaor de forja de fragua, de campiña... Un baile añejo en un local con aires nuevos. Jesús sabe llevar el baile, desde la expresión más pura y jonda hasta niveles de actualidad en el entorno que le rodea, por ello es una de las figuras del baile contemporáneo de más empaque. Nos hizo disfrutar.

Por Farruca, mezclada o tintada con aires de soul bailé José Barrios, artista por los cuatro costados, elegante en sus posturas, fuerza desgarradora en su baile, silencios en la penumbra para salir airoso y con garbo, viviendo lo que hace y sintiendo lo que vive.
Mariana Collado, expresaba en el baile por alegrías la esencia de los aires de la bahía. Su cara era la expresión de su alma, vivía el momento lo sentía.
Susana Ruiz, fue la cantante que puso la pincelada de soul al servicio del flamenco o el flamenco al servicio del soul, por que la conjunción entre ambos fue estupenda.
Un gran cierre a esta noche flamenco.
Gracias a Las Tablas y Gracias a Casa Patas por la atención prestada y por el buen servicio que realizan en pro del flamenco.
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