Como ya dije en el prólogo de presentación del festival
flamenco Tío Luis el de la Juliana, este es un festival vivo, lleno de salud.
Mi querido amigo Ángel Lacalle, decía que la noticia o las
crónicas de los festivales debería ser de inmediato y adelantarse a todas. Pero
a veces no es posible y en ese caso yo pienso que es mejor dejar paras unos
días y luego retomar en la memoria de los buenos aficionados lo que allí se
vivió.
Por ello, año tras año, de forma gratuita, nos ofrece la
posibilidad de disfrutar sobre su escenario, de unos artistas en algunos casos
noveles y en otros figuras consagradas.
Este año, el Premio Tío Luis el de la Juliana 2018 ha recaído
en la figura de Blanca del Rey, esa mujer de hechuras flamencas que instauró y
fijó el baile por soleá con mantón, un baile sobrio y lleno de elegancia que fue
bailado en el acto del premio por la bailaora Esther Jurado, con gran empaque,
soltura y conocimiento del mismo.
El festival se ha desarrollado en tres días, el primero con
la cantaora jerezana Chelo Pantoja acompañada por el compás de Juañarito y Jonatán
Miró y al guitarra de Yeray Cortés. Y contamos con la presencia de su Tío
Enrique Pantoja que puso un broche de oro acompañando al compás y dándose sus
pataítas en el final por bulerías.
Juañarito también se enfrentó a un público entregado
cantando por soleá, una soleá que estremecía en esa voz tan flamenca y redonda salpicada
por los sones de Yeray Cortés que sin duda alguna es un guitarrista al que hay
que seguir, personal y marcando una tradición actual (que cada cual lo
interprete a su manera).
Jonatán, desplegó su mantón para demostrarnos sobre el
escenario la calidad artística que tiene. Él conoce el baile, lo saborea, lo
asume y se lo da en bandeja al público que puso en pié.
Y para terminar Chelo, esa artista de enjundia, de raíces
profundas explotó por bulerías como si un tornado pasara por el escenario. Se
soltó del micrófono y dijo "aquí estoy yo". Ofreciéndonos puro arte
personal sobre las tablas del escenario del Colegio Mayor Universitario Isabel
de España.
Un amplio repertorio, personal, único y no exento de introducciones
que el propio guitarrista explicaba al público para que este sintiera desde lo
más profundo del corazón el sentimiento que quería trasladarnos con su toque.
Junto a Él estaba el cante melodioso de Carmen Molina y el
compás de Los Mellis que pusieron un punto especial en el recital del granadino.
Esther nos deleitó con un cuadro impresionante con el cante
de Sebastián Cruz, Gabriel de la Tomasa y Manuel Gago, las guitarras de Diego
Losada, Jonathan Bermúdez y Juan Serrano y el baile como colaboración especial
de Miguel Téllez.
Todos brillantes en una noche brillante.
Esther era consciente de la responsabilidad ante la
presencia de la maestra del baile de la Soleá del Mantón, y dejó bien alto el
listón en un baile de muy difícil ejecución.
Gracias también al público que abarrotó cada noche ese
rincón convertido al flamenco por tres noches. Y gracias también a la prensa y
a las personalidades del flamenco que nos acompañó.
Todas las fotos de Alfonso Otero
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