
Rocío nos deleito con una amplia gama de cantes del repertorio flamenco. Pero quiero hacer incapié en el cierre en unos fandangos de Huelva que nos puso en pié a todo el público.
Rocío tiene una capacidad interpretativa que le acompañan sus gestos encima del escenario, unos gestos que salen del momento y no como algo ensayado.
Su capacidad de transmitir, su elegancia, su manera simpática de llegar al público hacen de ella que sea una cantaora especial y única, ella sabe dar el do de pecho y ella sabe estar y ponerse en situación.
Ofrece unas formas y unos giros melódicos que hay que seguirla, nada fácil para un guitarrista.
Pero Rocío canta con el corazón y con sello propio y eso es muy improtante.
Junto a ella un amigo desde hace mucho tiempo y al que no veía también desde hace mucho tiempo, el guitarrista Antonio Reyes, un guitarrista que le tiene cogida la medida al cante de Rocío y la acompaña de una manera soberbia.
Gracias a los dos por la gran velada flamenca del pasado sábado.
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