Le pusieron El Tiriri por lo chiquitillo que era, pero Gabriel Campos se
hizo muy pronto grande en el cante. El malagueño, voz imprescindible del cante
por fiestas. Retirado desde hace años, el cantaor se arrancó por última vez en
2013, en la anterior Bienal de Flamenco de Málaga, en un homenaje que se le
rindió en el Corralón de Santa Sofía.
Nació en calle Zurradores, en una familia gitana y flamenca. Su padre
Manuel Campos fue cantaor; al igual que su tía Dolores Campos 'La Pirula' y su
prima es La Cañeta, además de su hermano Ronco. Era una voz habitual en las
salas de fiesta de los años dorados de la Costa del Sol, trabajó en el ballet
de Miguel de los Reyes y durante años fue la voz de la mítica Taberna Gitana.
Tenía el reconocimiento del público en las muchas fiestas privadas que
protagonizó, y también de la calle, que le reconocía en sus paseos por el
centro de Málaga. Los tangos y las bulerías eran sus especialidades
El funeral por el artista será mañana martes a las 13.00 horas en el
Cementerio de San Gabriel (Parcemasa), en Málaga capital.
El cantaor Gabriel Campos 'El Tiriri', una de las voces más reconocidas,
queridas y admiradas del flamenco malagueñ. El Tiriri, leyenda viva del
flamenco y defensor a ultranza de los cantes de Málaga, fue cómplice de otros
artistas de su generación como Pepito Vargas, La Cañeta y Chiquito de la
Calzada en la primera línea de la Málaga cantaora durante más de medio siglo, y
su presencia ha sido habitual tanto en festivales como en peñas y en la Feria
de su ciudad. Durante sus muchas estancias en Málaga, Camarón de la Isla tuvo en
Gabriel Campos a uno de sus principales maestros,
y el arte del malagueño ha sido admirado por genios y referentes como Juan
Habichuela.

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