sábado, 17 de enero de 2015

LA SALLAGO

Se nos fue Encarnación Marín "La Sallagao".
Esta mujer, que se mantuvo sobre los escenarios prácticamente hasta su muerte es el último eslabón entre una forma de hacer el flamenco y una forma de vida flmaneca.
Eral vital, María Mezcle me contaba que cuando actuaron juntas en la Bienal de Sevilla, La Sallago le dijo, "Niña, aquí tenemos que hacerlo bien, que verás cómo nos salen contratos para ir a Madrid". Y programada estaba para venir al Círculo Flamenco de Madrid, pero no ha podido ser.
Encarnación nació en el pueblo marinero de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), el día 18 de Enero del año 1919 y falleció en su pueblo natal el 16 de enero de 2015
La cantaora Encarnación Marín Sallago, la Sallago, falleció a punto de cumplir los 96 años, según informó ayer el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). 
Nacida en este municipio el 18 de enero de 1919 en una familia dedicada a la pesca y aficionada al cante, la Sallago, que tomó como nombre artístico su apellido materno, se inició como saetera. 
De Sanlúcar pasó a Jerez con el mecenazgo de la familia Domecq y después a Madrid. La intérprete, a la que Sevilla concedió en 1981 la Saeta de Oro, trabajó junto al también cantaor Rerre de Los Palacios y uno de sus tocaores habituales fue Isidro Sanlúcar, padre de Manolo Sanlúcar. Con él participó en Los últimos de la fiesta, un montaje con el que veteranos del flamenco recorrieron los festivales andaluces de 1985. 
Entre sus últimas actuaciones, según recuerda el Ayuntamiento, destaca su intervención en Venerables, un espectáculo que se representó en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en el marco de la Bienal de Flamenco y su participación en la III Cumbre Flamenca de Madrid, celebrada en el Teatro Alcalá Palace en 1987. A la Bienal volvería en 2012 en un emocionante encuentro en el que su voz se complementaba con la de la joven María Mezcle. 
En agosto de 2011, la Sallago recibió en el Auditorio de La Merced de Sanlúcar un homenaje en el marco del Festival Internacional de Música A orillas del Guadalquivir, donde cantó junto a la Orquesta Internacional del Festival bajo la dirección de Juan Rodríguez Romero y al guitarrista Manuel Alfonseca Lin. 
Las banderas de Sanlúcar, que le tiene dedicada una plaza, ondeaban ayer a media asta en señal de duelo.
Los inicios en el cante fueron saeteros, pero Encarnación Marín que tomó el apellido materno como nombre artístico se desenvuelve en todos los estilos. El flamenco sirvió a La Sallago, que procede de familia cantaora pero no profesional, para salir de una difícil situación económica familiar sustentada en la pesca.

Descanse en paz.