lunes, 12 de septiembre de 2011

LA PUREZA


¿Qué es la pureza? O mejor dicho ¿qué es la pureza en el flamenco?
Hay quien puede entender, que la pureza es aquello que al cantarse, si hablamos de cante, se haga estrictamente como nuestros pasados nos la legaron, sobre todo en grabaciones. Pero yo me pregunto, cuantas veces, esos cantaores de antaño habrán cantado un mismo cante y a sonado diferente, porque seguro que ha sonado diferente.
Al hilo de estos cantaores, ellos, aprendieron, ya no de forma grabada, si no escuchando en directo a otros que en su momento, fueron puntales del cante. La diferencia, está en que esos puntales en su mayoría no grabaron, su transmisión fue oral, quien me demuestra que lo que hoy se considera puro, es exactamente igual que lo que aquellos señores cantaron.
Para mí la pureza estriba en el sentimiento junto con la percepción de un cante que te suene a añejo. Quien es capaz de transmitir con su cante sentimiento y te hace recordar a otros cantaores, pero en la lejanía, de que lo que estas escuchando no es una copia, sino ese mismo cante pero con el sello propio del cantaor que lo está interpretando.


En esta tesitura del caminar flamenco, conocí a Antonio, en un concurso de Cante Flamenco, en la misma edición en la que nos enteramos de la muerte de Rubichi. Sueles conocer a personajes más o menos interesantes detro de este mundillo flamenco, pero a veces una chispa del destino pone delante una verdadera joya, en este caso Antonio, su pureza aquella noche, me hizo pensar que era diferente, son de esos cantaores que cuando los escuhas, se enciende en tu pecho la llama nueva del flamenco. Por que uno se cansa de escuchar siempre lo mismo y muy repetitivo. Todos suena igual, en Antonio el cante suena diferente es otra cosa.
Mi querido amigo Hermosín, me mandó una grabación suya en una Peña, cantando dos saetas, a cual más personal y a cual más pura. Su eco profundo me hizo situarme en la escena del ritual religioso de una procesión triste, dura y de extremado sufrimiento. Hermosín, parecía con su cante, sufrir las flagelaciones de Jesucristo, me lo imaginaba, le veía la cara y veía en ella el sufrimiento de enfrentarse a la pureza más estricta del sentimiento de la saeta que cataba.
Pocas veces, muy pocas escuchando cante, toque o baile, he sentido esa sensación. Gracias Antonio, porque ese tipo de cante se pierde.




Soleá:

http://www.youtube.com/watch?v=v0xncR-iCOk&feature=results_main&playnext=1&list=PLC744614545FBD433