viernes, 25 de octubre de 2013

RANCAPINO E HIJOS

Anoche se pudo vivir un momento para el recuerdo de los buenos aficionados al flamenco que asistimos a Las Tablas para disfrutar del cante de Rancapino y de su hijo Rancapino Chico, recibiendo una pincelada de cante de otro de sus hijos, Antonio, que nos dejó unas bujerías para demostrar que la saga cantaora de Rancapino sigue viva en sus descendientes.

http://youtu.be/GafWTimiZ-g
La primera parte de la noche fue para las nuevas generaciones, Rancapino Hijo y Manolito Jero, ambos demostraron que el cante en su más pura raíz, siguen vivos, Soleares, Siguiriyas, Bulerías, Tangos, Alegrías, fueron algunos de los palos que ejecutó con maestría y duende. Canta pausado, como saboreando cada tercio, entregado a lo que hacía, demostrando un arte sin fronteras.
Junto a él la guitarra de Manolito Jero con un toque preciso, justo, sin florituras, dándole al cantaor su sitio, el que le corresponde por excelencia, sabiendo que él, solo es quien le acompaña, pero tal fue su compromiso tocaor, que levantó al público asistente.

http://youtu.be/91QwF8nHfFs
La Segunda pare correspondió al maestro, a Alonso Núñez Rancapino. Hacía muchos años que no le veía en directo y tengo que reconocer que me sorprendió. Este chiclanero sigue siendo el maestro, sigue conservando su jondura cantaora, sigue demostrando que los cantes de Cádiz hoy, son Rancapino y que Rancapino hoy, son los cantes de Cádiz.
Sus alegrías, sus malagueñas, sus fandangos no son cantes estudiados, son cantes aprendidos de sus vivencias. En él están La Perla de Cádiz, Enrique el Mellizo en las formas de Aurelio de Cádiz. No hay otro, hoy es el baluarte de Cádiz en el cante.
Junto a él, la guitarra de Fernando Moreno que disfrutaba escuchando al maestro. Se recreaba en elogios en cada momento, por que despertaba sin más sensaciones que le hacían vibrar. Fernando sabía la responsabilidad de tocar a Rancapino, al igual que sabe que él es un maestro de la guitarra y que su forma de acompañar es la que debe darle a este cantaor.
Una gran noche que perdurará en el recuerdo de todos por muchos años.