viernes, 23 de marzo de 2012

UN AÑO

Querido amigo Angel.
Un año de tu ausencia. Un año que nos dejaste, un año que te fuiste.
Y aunque la vida sigue, como se suele decir, pero no es igual, porque algo falta y no es tan fácil empezar una nueva andadura sin tu presencia. Como ñoro en el recuerdo aquellos años que ya no volverán, aquellos viaje, aquellas cenas previas a una gran velada de flamenco, aquellas reuniones para dar forma a una programación, que siempre terminaba redonda eras espectacular para ello.
Porque esa capacidad que tenías para configurar un buen cartel, no la tiene nadie. Tenias un talante que a mí me admiraba, me sorprendia, eras para mi, un espejo en donde me quería mirar.
Qué manera de ser, que maneras de estar, que manera de encajar con cualquiera en cualquier momento; sabias como llegarle a esa persona fuera quien fuera y sabías de qué pie cojeaba o que virtudes tenía solo con un poco de conversación. Y al final siempre mantenías una estrecha relación con todos ellos.
Nuestra convivencia no siempre fue un camino de rosas, como en toda gran amistad, siempre hubo momentos duros, desavenencias, criterios contrapuestos, y por qué no, alguna que otra discusión.  Que al final se quedaba en eso, en el momento y al día siguiente todo arreglado.
Así era Ángel, un ángel.
Te fuiste muy pronto, me quedé como un libro sin terminar, con mucho que aprender, con mucho camino por andar. Quizás la vida me ha puesto a prueba para decirme ¡Tú puedes!, pero yo no quería esto, yo no quería trabajar solo en este mundo, yo quería seguir escuchando tu voz en el teléfono,  cenando contigo, viajando, recordando grandes momentos pasados, y hablando de los grandes proyectos de futuro que teníamos en común; que me siguieras actualizando mi facebook, porque tú me decías que lo tenía muerto y tú eras quien le daba vida...
No era de extrañar que tú le pusieras vida a todo porque en ti solo había vida, una vida arrebatada por el cáncer,  por un cáncer que hoy, hace un año que te quitó de nuestro lado. Contra el que luchastes con todas tus fuerzas y con las fuerzas de tu mujer y de tu hijo y también de todos tus amigos y que por desgracia no ganastes en esta dura batalla.
Mi más cariñoso y sentido reconocimiento a un gran amigo, a mi mejor amigo y a mi gran maestro. A quien estuvo a mi lado en los buenos y en los malos ratos a quien supo aconsejarme desde siempre desde que nos conocimos. 
Nuestras vidas se cruzaron para tejer un gran telar que en avatares de la propia vida se quedó sin acabar.
Un abrazo Ángel, estés donde estés. Siempre estarás en un hueco de mi corazón, porque si no estuvieras ahí, estaría vacio, estaría muerto.