martes, 13 de octubre de 2015

II JORNADAS DE LA GUITARRA

Durante este puente, se celebró en "El Molino del Manto" las II Jornadas de la guitarra con la colaboración de Chalaúra, de la cerveza Estrella Galicia 1906 y la dirección del propio Molino.
Resumiendo un éxito. Quiero felicitar a toda la organización por el buen talante y la buena acogida que tiene siempre y claro está, por querer hacer esta revalorización de la guitarra que como dice Pablo San Nicasio está muy devaluada.
Quiero también, de forma especial agradecer a Pablo San Nicasio este enorme esfuerzo en defender y promover la guitarra, no solo flamenca, sino en todas sus facetas, este instrumento como Él bien nos dijo, es nuestro.
El programa fue espectacular desde la conferencia de Mariano Conde y su hijo, "100 años de tradición guitarrera", en donde nos expuso desde los comienzos, hasta la evolución sufrida en sus talleres sin perder esa esencia artesanal que hace de sus guitarras que tengan sello propio.
Posteriormente, la guitarra de otra dinastía la de los Habichuelas de la mano de Juan Habichuela Nieto.Una joven promesa de la guitarra, que yo diría que no va a dar mucho que hablar, sino que ya lo está dando.
Un toque limpio y puro, un toque que habla por si solo. En sus venas la sangre flamenca de su familia, pero también la responsabilidad de mantener ese toque que los identifica. Juan Habichuela Nieto lo hace.
El segundo día nos trasladamos a otros derroteros del flamenco, en donde la cultura del jazz y el flamenco demuestran que pueden cabalgar de la mano si dañar una a la otra, sino enriqueciendo la musicalidad de lo que se hace. Jorge Pardo en la flauta, con José María Bandera en la guitarra y Kike Terrón en el cajón pusieron esa esencia personal de cada uno de ellos para hacer una mención especial al maestro Paco de Lucía.
La segunda parte Fernando Egozcue y Ara Malikian pusieron el broche de oro con esa guitarra tan personalísima y el toque de violín que nunca nos dejará de sorprender, fuerza, expresividad llevada aql límite. Esa nota que a veces parece que será desafinada, que nos mantiene en tensión pero que nunca llega  a ese extremo.
Que noche, para recordar.