domingo, 12 de enero de 2014

ROBERTO LORENTE Y NIÑO DE LA MANUELA


Una noche para no olvidar, esta noche me demostró que aunque las grandes figuras nos están abandonando, por ley de vida, sigue habiendo una generación que estoy convencido que llegaran a figuras muchos de ellos.
El caso de Roberto Lorente es uno de ellos, su estilo de cante es muy personal, nada comparado con nadie, pero con sabor a cada rincón o comarca cantaora.
Este joven madrileño dejó una noche para los buenos aficionados al flamenco, con conocimiento y con personalidad cantaora. Tiene duende, tiene arte y tiene mucho estilo.
Abrió por tonás, cantó por granaínas, tientos tagos, bulerías, fandangos, siguiriyas, levante, soleares de Triana en sus variantes. Todo un maestro.
Cuando canta te transporta, te pone los pelos de punta, pellizca.
Junto con la guitarra de Niño de la Manuela fue el compendio de lo que el cante pide, de lo que el flamenco necesita. Ahí debemos estar, con ellos, con esta generación que viene pisando fuerte. El Beni de Córdoba me lo decía, hay una gran gama de cantaores y cantaoras muy buenos ahora en Madrid.
¿Por que no lo aprovechamos?
Quiero públicamente agradecer a Roberto Lorente y al Niño de la Manuela la estupenda noche que nos dieron y la gran calidad humana que tienen. 

Un poquito por alegrías.