miércoles, 15 de agosto de 2012

VILLA ROSA




Realmente Madrid ofrece una gran agenda a veces poco aprovechada.
Hoy éramos poco en el Villa Rosa, pero el espectáculo apuntaba muy alto.
Al igual que anoche, ya en mi casa me plantee quedarme y ver la tele o salir un rato y me fui a Madrid, aterricé en la Plaza de Santa Ana y claro está, Villa Rosa. Cene y encontré a Rebeca, siempre tan atenta y encantadora al igual que el resto del personal del Tablao al cual agradezco la atención que han tenido conmigo.
El espectáculo digno de mención, el cante de Ismael de la Rosa con la guitarra de Fernando de la Rúa fueron espectaculares, digno de reflejar digno de hacer una mención de ellos, un cante con corazón y sentimiento en la voz de Ismael y un toque personal y autentico, con disfrute no solo del publico sino también de él mismo, se le notaba en la cara.
Y el baile no sé cómo expresar el duende que bailó sobre el escenario. Primero los tres por Huelva y luego individualmente, cada uno con su baile. Soraya es pura presencia estilística en el escenario, sabe moverse como la bailaoras viejas, pero derrochando la juventud e ella tiene, todo es arte en su baile, en su expresión.
Por otro lado, Vanesa, nos llevó a Cádiz, ella es puro desgarro en el escenario, con fuerza, con pose, baile con el cuerpo, de cintura para arriba y de cintura para abajo, es derroche puro de arte.
Y Marcos Flores, que decir de un bailaor que igual baila para 1.000 personas en el mayor de los tetaros que para 20, si es un grupito de pocos. Porque su arte no tiene número, su arte es descomunal, baila porque lo siente, porque lo vive, porque debajo de sus pies está un escenario de tablas que dice, -báileme- y Marcos le baila. Sorprendente su soleá, esa que con velos negros hace sentir en el alma el estremecimiento mismo de un cante sentido. Enhorabuena Marcos.
Enhorabuena a los cincos.