viernes, 16 de septiembre de 2011

SENTIMIENTO


El Flamenco, no deja de ser una cultura musical arraigada en las vivencias personales, no solo en sus comienzos si no también hoy día.
Quien me puede decir a mí, que los sufrimientos y las vivencias de hoy no son como las de antes. Es cierto que varían los tiempos y las formas, pero las vivencias son las mismas. Quien no ha vivido una juerga, o una experiencia sumamente positiva. O quien me dice a mí, que no ha tenido una perdida personal importante.
Todo se transmite en los sentimientos. El alma sufre cuando el cuerpo sufre, al ama está alegre cuando el cuerpo está alegre.
Y como cualquier cultura musical, en el flamenco esto ocurre, tanto el que interpreta como el que recibe, vive de los sentimientos que se transmiten. En el flamenco, quizás más, o por lo menos, como es lo que más conozco, quizás lo tengo más claro.




Que grade es la tierra mía
En una casa de luto
Y en la otra de letanía.

El flamenco le canta a todo, al sufrimiento, a la alegría, a la ironía, al trabajo, a las malas condiciones de trabajo (hoy muy vigentes también), antes el amo te explotaba ¿Hoy no?



Si el sol fuera jornalero
No madrugaría tanto
Y andaría más ligero

El dolor extremo, en cuya muerte ve la salvación de lo que es insalvable:

Acaba penita, acaba
acaba ya de una vez
que con el morir se acaba
la pena y el padecer.

Todos le piden a Dios
La salud y la libertad
Y yo le pido la muerte
y no me la quiere mandar.

Y la ironía:

Cuando paso por tu puerta
Llevo pan y voy comiendo,
“pa” que no diga tu madre
Que con verte me mantengo.

La profundidad de un sabio:

Aquel que nunca lloró
Ni en su vida tuvo pena
Vive feliz, pero ignora
si esta vida es mala o buena